Paso 1
Humedecer la semilla
Aunque este paso no es obligatorio, resulta muy recomendable para acelerar la germinación. Sumergir la semilla en un vaso con agua mineral o de ósmosis, preferiblemente con pH 6,5 durante 12 – 24h a una temperatura entre 20-24ºC. Esto favorece que la cascara de la semilla se humedezca más rápidamente de lo que lo haría solamente en el papel que más tarde utilizaremos.
Paso 2
Preparar los platos y humedecer el papel
Para este método puede emplearse papel de cocina grueso, servilletas, gasas, papel higiénico, pañuelos desechables etc. El papel no debe contener tintes ni aromas ya que puede resultar tóxico para la germinación. El algodón no es un buen medio ya que puede absorber demasiada agua y, a menudo, la raíz se enreda entre los hilos que lo forman y puede partirse al intentar retirarla.
Procedemos a humedecer el papel con agua de calidad ya sea mineral o de ósmosis con una temperatura entre 20 – 24ºC a un pH 6,5. El papel debe estar húmedo, pero nunca encharcado, no debe chorrear. Esto evita pudriciones por falta de oxígeno en la raíz. Un spray o la propia mano puede usarse para salpicar el papel, dejando que se humedezca. Lo ideal es que el papel se abombe dejando espacios de aire. Colocamos el papel húmedo en el propagador, invernadero o tuper.
Paso 3
Poner la semilla entre servilletas en el plato o propagador en un lugar oscuro
Sacar del agua la semilla con cuidado usando unas pinzas o la propia mano asegurando que esté bien limpia.
Se posan las semillas sobre el lecho de papel humedecido. Es aconsejable que las semillas queden repartidas por el centro del papel.
Humedece otra capa de papel y cubre completamente las semillas.
Terminado el “sándwich” de servilletas y semillas, solamente queda asegurarse de cerrar completamente el propagador o recipiente elegido para que no pierda la humedad y buscarle un buen lugar. En este paso es muy importante la oscuridad completa. Si el invernadero o recipiente elegido es trasparente, es importante cubrirlo o guardarlo en un armario, donde la temperatura se mantenga entre 22 – 24ºC preferiblemente.
Durante la primavera-verano, cualquier armario tendrá una temperatura adecuada.
Durante el invierno puede ser necesario buscar el sitio más cálido de la casa, como el salón o un armario sobre el frigorífico, ya que el motor desprende calor constante. Cuidado con usar fuentes de calor -como los módems- para el germinado, hoy en día estos aparatos son muy potentes y el calor excesivo podría desecar los papeles, o cocinar literalmente las semillas.
Una vez al día puede abrirse el invernadero o los platos para renovar el aire y comprobar el estado de germinación, asegurándose siempre de volver a cerrar bien y dejar a oscuras el recipiente.
Paso 4
Revisar la germinación
Dependiendo de la frescura de la semilla y de las condiciones de germinación, la semilla tardará entre 1 y 7 días en empezar a germinar una pequeña raíz de color blanco.
Paso 5
Trasplantar la semilla
Preparar y regar previamente la maceta previamente con sustrato para que éste quede asentado y sea sencillo practicar un agujero con un boli del tamaño más o menos de la semilla con su raíz, para introducirla en él con raíz hacia abajo. Regamos primero para asentar el sustrato. Si pusiésemos la semilla primero y después regamos, podríamos introducirlas más profundamente de lo que deberíamos o que se fuese flotando hacia un lado.
Cogemos con cuidado, pero sin miedo la semilla de la “cabeza” o primeras hojas evitando en lo posible tocar directamente la raíz.
Si no ha terminado de abrir la cáscara debe quedar enterrada a medio centímetro de la superficie. En el caso de que los cotiledones (primeras dos hojas) se hayan desprendido de la cáscara en el mismo papel, se plantará con éstos a unos 3 cm sobre la superficie de la tierra.
Si va a interior con iluminación artificial, simplemente separaremos la lámpara durante el primer día un poco y bajaremos la iluminación al día siguiente a su distancia correcta en función de la potencia utilizada.



