
Eliminar olores, filtros
Los olores son la gran batalla de todo cultivador.

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El olor de la marihuana sale por dos sitios: el aire que expulsa el extractor hacia fuera —lo importante de verdad— y las fugas que se cuelan de la habitación al resto de la casa. Para lo primero, filtro de carbón; para lo segundo, ozonizador de ambiente o neutralizador.
El filtro de carbón va a la aspiración del extractor y retiene las moléculas de olor en los poros del carbón. La regla que no falla: filtro y extractor tienen que calzar el mismo caudal en m³/h; si el filtro es más pequeño que el extractor, parte del aire sale sin limpiar. El carbón mineral dura más y aguanta mejor la humedad que el vegetal (de coco), que pierde efectividad por encima del 70 % de humedad. Y la camisa de tela que envuelve el filtro conviene sacudirla de vez en cuando: si se cubre de polvo, filtra peor y frena el caudal.
El ozono destruye los compuestos del olor, pero solo aguanta activo unos 25 minutos en el ambiente, así que un ozonizador de conducto necesita 5 a 10 metros de tubo después de él para que le dé tiempo a actuar —en habitaciones pequeñas, se hacen espirales con el tubo. El de pared no sirve para tratar el aire de la extracción: va mejor cerca de la puerta del cultivo, para las fugas pequeñas, o en la entrada de casa en la última semana de floración y durante el secado, que es cuando más huele.
Los neutralizadores —líquidos, pastillas, polímeros— rematan lo que se escapa; no sustituyen al filtro de carbón en la extracción.
Filtros de carbón activado, ozonizadores y neutralizadores. Ejemplo: filtro de carbón Can-Filter en línea. Guía completa: el olor no sale de casa. La Barraca de María, Valencia.